Pequeñas aportaciones, efectos multiplicadores
Un café menos por día durante un mes, monedas del frasco de la entrada, la alcancía solidaria del quiosco; sumado todo, aparece el presupuesto. Cuando cada aporte viene acompañado de una mini tarea, como invitar vecinos o cuidar herramientas, la cadena de valor se estira y el dinero rinde doble.